El pasado jueves y viernes estuve en unas
Jornadas sobre el Cambio Climático, organizadas por la
Mancomunidad de Municipios Costa del Sola - Axarquía y que han contado con la colaboración de
GENA, Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía.
En general, han sido unas jornadas muy bien organizadas y completas en las que, en cambio, exceptuando la asistencia matutina semiforzada del alumnado de un instituto de Vélez, apenas han sabido llegar al público objetivo.
Y digo esto porque, quitando la aportación política (llego - suelto mi discurso - me voy), los diferentes técnicos y expertos han mostrado con datos cómo pueden ser en los próximos años el clima, la vegetación, nuestra forma de vida y, hasta, el turismo. Y aún así, habiendo tantos intereses en juego, no llega el mensaje.
Resultaba curioso como el Profesor Titular del Departamento de Geografía de la UMA,
D. José Damián Ruiz Sinoga, explicaba que, para los próximos años, las condiciones óptimas para el turismo de sol y playa en verano se darán en la cornisa cantábrica y, en un par de décadas, se localizarán al norte de Francia. Y, por otra parte, menos mal que es así, pues seguramente no tendremos agua para autóctonos y veraneantes (de las piscinas nos olvidamos directamente) en el periodo estival (comentado por el Ex-Director de la Agencia Andaluza del Agua,
D. Joan Corominas Masip). Y, de nuevo, todo esto sin meternos con la próxima crisis energética: cuando China e India quieran para su población la mitad de nuestro nivel de consumo (sobre 12.000 vatios/día), descubriremos que no hay energía suficiente para todos (
D. Juan Requejo Liberal, consultor).
¿Pesimista? ¿agorero? Ojalá, solo realista. ¿Hay solución? Si, hacer lo que los humanos llevamos haciendo 20.000 años,
adaptarnos. Bajarnos los humos y la soberbia y olvidarnos de una tele por cuarto, o puesta todo el día, el ordenador bajando pelis y tres coches por casa. GENA ha publicado una guía con 400 trucos de andar por casa para ahorrar energía, recursos y dinero.
El tema es muy extenso. En las jornadas (dos días, en turnos de mañana y tarde) se han tratado desde la visión global a la personalizada de el clima, el agua, la energía y la economía. Hay herramientas (a través de las
Agenda 21 locales) para encontrar soluciones que nos permitan adaptarnos a las nuevas condiciones; solo hace falta que las usemos. Pero me da que, como ha pasado con la crisis económica y financiera, esperaremos a que todo reviente para quejarnos que lo mal que lo han hecho otros.