Tengo ya unos años y lo que esta vida me ha enseñado es que siempre hay que aprender: aprender a hacer otras cosas, a conocer a otras personas, aprender a mejorar las cosas que ya se sabe hacer y aprender a ser mejor persona.
Me gusta con pasión la informática y la tecnología. De hecho, ha sido mi profesión por doce años. Pero en el mundo del minorista informático, o eres el lobo o eres un cordero. Y ni una cosa ni otra va conmigo.
Desde hace algo mas de un año me he volcado en mi otra pasión: la ecología y el medio ambiente. Estoy haciendo un curso superior de gestión medio-ambiental y, recientemente, terminé el curso de educador ambiental. Precisamente, no he actualizado el blog por el periodo (10 días) que he estado de monitor auxiliar en una colonia.

Con 39 años, acostumbrado a estar continuamente
on-line, a trabajar con adultos y ordenadores, he pasado unos días "encerrado" en una residencia sin cobertura, con 60 chavales y chavalas de ocho a trece años y en turno "corrido". El poco tiempo libre que tenía lo dediqué al contacto con la familia, a preparar mi intervención y, cuando llegaba algo de señal, a publicar los comentarios que habíais escrito en NerjaViva.

Esta experiencia, tipo "perdido en la tribu", me ha servido para aprender mucho. La seña del centro es ofrecer confianza a los chaveas, conseguir que se diviertan, intentar sembrar el respeto y la solidaridad en ellos y mantener sólo algunas reglas básicas. Reconozco que no es lo habitual y que me ha costado ponerme en la piel de los chavales y mediar para conseguir algo.
Muchas cosas me resultaban nuevas y tampoco siempre contaba con algún apoyo esperado, pero creo que eso me ha ayudado a conocer mis límites y tener que esforzarme mas. Sin entrar en detalles sobre el centro (puedes conocer las instalaciones en
su web), me he convencido de que los padres deberíamos hacer un esfuerzo para que, en algún momento, nuestros hijos pasen allí una colonia.
Si voy a dedicar unas lineas a los participantes, a "mis" 60 niños y niñas, algunos con la fantasía desbordante de la infancia pura y otros/as con el "pre-pavo". En especial, quiero hablar de uno; el que en cierta forma mas trabajo nos ha dado. Sus iniciales son JT y tiene el síndrome de Down.
Teníamos que estar mas pendientes de él porque, con sus ocurrencias, distraía y alteraba las actividades, a monitores y participantes. Algunas veces se nos "perdía" en los animales del establo, o perseguía a los perros hasta cansarlos con tantos arrumacos y caricias. Pero es todo corazón y me ha conquistado.
Como guinda comentaré su gesto del último día. En la despedida, cuando muchos pequeños y algunos mayores teníamos los ojos húmedos, se acercó a un compañero de su habitación con quien había tenido algunas cosillas y de quien, casi seguro, habría sufrido alguna "broma". Se acercó y se despidió de él con un beso en la mejilla.
Va por ti, JT.